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Boca - mano - pie y otras enfermedades comunes en los niños

Seguro que has oído aquello de que los niños que van a la guardería, pasan más tiempo en casa que en la guardería. Mocos, boca mano pie, gastroenteritis… ¿Pero cómo es posible que enfermen tanto si en casa están la mar de bien? ¿Será que el lugar no es seguro? ¿Será que a mi bebé le pasa algo? ¿Será cosa de las maestras? ¡Tranquilidad ante todo! Hay una explicación… ¡Sigue leyendo!

Por qué los bebés enferman en la guardería

Por lo general, en las guarderías admiten desde tranquilos bebés de 16 semanas hasta revoltosos niños de tres años. No parece mucho tiempo si pensamos en términos adultos, pero es toda una vida para unos seres tan chiquitines.

Comparten horas de juegos, canciones, juguetes… Y también babas, con todo lo que conlleva. 

El sistema inmunitario de los niños está en plena formación, y la mejor manera de adquirir nuevas defensas es exponerse a los factores de riesgo. Esto es: contaminándose. De igual modo que cuando los vacunamos los estamos exponiendo a la forma inactiva de los virus o bacterias frente a los que queremos protegerles, el cuerpo de los niños aprenderá a protegerse en su día a día con la forma activa de los patógenos. 

Es por eso que la reacción del cuerpo, lo que podríamos entender como los efectos secundarios”, pasan por enfermar.

Esto no quiere decir que tras pasar unos días malitos en casa adquieran inmunidad frente a esos microbios, pero sí quiere decir que la próxima vez que se topen con ellos, su cuerpo tendrá mejores herramientas para combatirlos.

El temido boca mano pie

¿Has oído hablar del virus del boca mano pie? En realidad son varios los virus que pueden ocasionar esta molesta afección que se caracteriza por la aparición de sarpullidos en la piel y llagas en la boca. No suele ser grave, aunque en algunos casos sí puede haber complicaciones que requieran hospitalización.

Dura entre 7 y 10 días y es altamente contagiosa, sobre todo en los primeros días. Se transmite por contacto de fluidos como la saliva, por eso los adultos no estamos exentos. ¿O es que vas a resistir la tentación de besar esos mulliditos mofletes de tu bebé?

Esta enfermedad recibe su curioso nombre de las partes donde más afecta a los bebés, y tiene una más que razonable explicación: los bebés chupan constantemente sus manitas y pies, y así es como transmiten los virus que les causarán el sarpullido.

Al ser una enfermedad vírica, únicamente se pueden tratar los síntomas de fiebre, picor y malestar. Para evitar mayores contagios entre la familia, es imprescindible lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto con los hermanos, no compartir vasos, cubiertos o chupetes y lavar los juguetes.

Otras enfermedades de guardería

Exantema súbito

El exantema, por definición, es una erupción cutánea generalizada, es decir, la aparición de granitos y manchas por todo el cuerpo. 

En el caso del exantema súbito del que hablamos, se trata de una enfermedad benigna y vírica. Se caracteriza por la aparición de fiebre alta sin causa aparente durante 24-48h., que responde bien al uso de antitérmicos, y tras la remisión de esta, la aparición de la erupción en la piel. Es en este momento en el que se da con el diagnóstico.

Al ser causada por un virus, no hay tratamiento antibiótico, sino que únicamente se tratan los síntomas de la fiebre con un antitérmico. Por lo general no hay más malestar que el propio del aumento de la temperatura, y hasta que no aparece la erupción solemos estar pendientes de mocos, dientes, dolor de oído…

El periodo de contagio son los días de fiebre que preceden a la irrupción de los granitos.

Exantema súbito

El exantema, por definición, es una erupción cutánea generalizada, es decir, la aparición de granitos y manchas por todo el cuerpo. 

En el caso del exantema súbito del que hablamos, se trata de una enfermedad benigna y vírica. Se caracteriza por la aparición de fiebre alta sin causa aparente durante 24-48h., que responde bien al uso de antitérmicos, y tras la remisión de esta, la aparición de la erupción en la piel. Es en este momento en el que se da con el diagnóstico.

Al ser causada por un virus, no hay tratamiento antibiótico, sino que únicamente se tratan los síntomas de la fiebre con un antitérmico. Por lo general no hay más malestar que el propio del aumento de la temperatura, y hasta que no aparece la erupción solemos estar pendientes de mocos, dientes, dolor de oído…

El periodo de contagio son los días de fiebre que preceden a la irrupción de los granitos.

Gastroenteritis

Los desajustes intestinales son una de las enfermedades más clásicas de las guarderías. Están causadas por el rotavirus, un tipo de virus contra el que existe vacuna incluida en el calendario oficial, y que provoca diarreas, dolor abdominal y fiebre. 

Para evitar contagios, es muy importante extremar la higiene, sobre todo tras el cambio de pañal.

Como en otras infecciones por virus, remite sola al cabo de unos días. Se recomienda dieta blanda y ofrecer mucho líquido al bebé para evitar la deshidratación.

Resfriados y otitis

Los resfriados son una de las enfermedades más comunes de la guardería. El contacto permanente contribuye a que los virus que los causan circulen permanentemente por las escuelas. Tos, fiebre, mocos y pérdida de apetito son los síntomas más habituales con los que lidiará tu bebé. 

Además, es muy habitual que la mucosidad se acumule en el oído, produciendo así las temidas otitis.

Si tu bebé ha pillado un catarro, es muy probable que esté irritable y más mimoso. Lo normal es que los síntomas remitan en cuestión de días, pero debes estar alerta si notas cambios en la respiración, ya que podrían derivar a bronquitis o bronquiolitis.

Conjuntivitis

Exceso de legañas o lagrimeo, ojitos rojos y picor constante… ¡Cuidado, conjuntivitis a la vista!

Es una enfermedad ocular bastante frecuente que puede producirse por causas diversas: desde una irritación a una infección por virus o bacterias, pasando por un cuadro de alergia.

Es importante visitar a un pediatra que será quien indique el tratamiento adecuado, ya que no será el mismo en caso de ser una infección vírica o una bacteriana. Este tratamiento suele ser la aplicación de un colirio durante unos días.

De nuevo, extrema la higiene y evita tocarte la cara después de tocar a tu bebé. ¡La conjuntivitis es altamente contagiosa!

Pediculosis

Con este nombre científico tan rimbombante es como se conoce formalmente a los piojos. Esa terrible plaga a la que no sabías que te tendrías que exponer antes del colegio, pero sí, en las guarderías también hay avisos de piojos.

¿Los síntomas? Fíjate si tu peque se rasca la cabeza con asiduidad. 

Muchas veces no es fácil ver a los piojos en sus cabezas: huyen de la luz y son muy, muy rápidos. Sin embargo, tal vez puedas ver liendres enganchadas en la raíz de sus cabellos. Y la forma definitiva de encontrarlos: utilizar la liendrera pacientemente.

Una vez diagnosticada la aparición de piojos, se recomienda no asistir al centro infantil hasta que se haya realizado el tratamiento. Ten en cuenta que al cabo de una semana deberías realizar una exhaustiva revisión y repetir el tratamiento si es necesario.

Lo ideal para evitar la infestación es pasar la liendrera con regularidad para, en caso de infección, detectarla en un primer estadio en el que todavía no se hayan reproducido.

Recuerda que este artículo es explicativo y en ningún caso sustituye al diagnóstico que un médico puede hacer. Si tienes cualquier duda con el estado de salud de tu bebé, te recomendamos que acudas a un centro médico.

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